Piero Maistrello, recuerda la creación de la Orden de la Campana, hace 45 años. "Me asocié cuando vi un acto de solidaridad de la Cámara", recuerda.
Piero Maistrello camina lento, como perdonando el viento. Apoya dos cajas sobre la mesa del comedor y empiezan a florar fotos del Campana del ayer. Reuniones, mesas, sonrisas en blanco y negro. Cada una tiene una historia.
Maistrello, junto a su padre, manejaba SAIB, sobre San Martín, la casa de electrodomésticos y se asoció a la CUCEI que presidía Alberto Lis, dedicado a la venta de calzados sobre la Real. "La Cámara funcionaba todavía en la San Martín, frente a donde ahora está Correo Argentino. Se había quemado la panadería Las Delicias, de Castelli y Jean Jaures, y decidieron hacer una colecta. Me gustó ese gesto, y no solo colaboré, sino que me asocié. Me acuerdo como si fuera hoy: se abrió una cuenta en el banco Norte y Delta Argentino. Ya no está más, los capitales eran de los madereros del delta".
Maistrello sólo tiene elogios para Alberto Lis "instruido y solidario", quien lo invitó a formar parte de la comisión. "Fue entonces que pensamos en crear la Orden de la Campana. No me acuerdo de todos, la mayoría ya no están…" dice no sin nostalgia y de una de las cajas saca una lista a mano que tenía preparada. Ahí aparecen Lis, Valentín Hernández, Francisco Mugnolo, Jorge Modarelli, Julio Snaider, Vicente Ayerbe, Ramón Bentancourt, Davio, y Enrique Garrido.
"Seguro me olvido de alguno. Davio, no recuerdo su nombre ahora, el de Casa Rosita. Fue la comisión que creó la Orden de la Campana. Era como entregar las llaves de la ciudad, un reconocimiento a quienes de una u otra forma, por su trayectoria, habían hecho la diferencia y aportado a nuestra identidad. Éramos muy unidos y trabajábamos mucho… incluso fuimos promotores de la primera Fiesta Nacional del Primer Automóvil Argentino en 1977. La armamos en el club Ciudad, entonces Dalmine. La primera noche hubo una tormenta y se cortó la luz. Sarna, de Real Sport, había armado una exposición filatélica increíble. La carpa era inflable, todo un hito para la época, pero por la falta de electricidad se vino abajo. Pobre Ricardo…", concluye.
Piero Maistrello, uno de los integrantes de la comisión que creó la Orden de la Campana, en 1974.