Escuchar nuestra voz interior es una de las cosas más difíciles de lograr, aprender a respetar nuestras necesidades y priorizar es lo que nos lleva más tiempo en nuestras vidas, muchas veces cuando ponemos un pie en el freno es cuando ya se activaron todos los semáforos de nuestro cuerpo y no nos queda entonces otra cosa que ver las luces en rojo encendidas, si fuésemos capaces de bucear en nuestro interior y detectar aunque sea esa luz amarilla que nos dice precaución, podríamos aliviar muchos síntomas y transitar en verde más tiempo futuro, la vida cotidiana agitada y convulsionada, cargada de responsabilidades y rutinas nos transforman en seres que parecemos robotizados, la mente y el cuerpo están estrechamente unidos, por eso ante emociones perturbadoras como los miedos, preocupaciones, broncas, ira, ansiedad, rencor, frustraciones, odio, humillación, desprecio, traición, nos veremos sumergidos en conflictos y crisis que afectaran nuestro funcionamiento físico, enfermedades como hipertensión, afecciones cardíacas, híper o hipotiroidismo, enfermedades glandulares, dolores de cabeza, de articulaciones, erupciones, soriasis, obesidad, hígado, intestinos, trastornos del sueño, depresión, cansancio crónico, trastornos alimenticios, fobias y pánico, alergias, tantos trastornos del sistema inmunológico, que solemos ir al doctor clínico a tratar de curar, recibimos diagnósticos que muchas veces no terminan con el problema ni aún con una medicación adecuada, todo esto es causa de emociones negativs, pensamientos oprimentes, lo que generan reaciones químicas en nuestro organismo y desequilibrios que nos arrastran a la enfermedad, y muchas veces a las adicciones, muchas veces el cuerpo grita lo que la boca calla, muchas veces el cuerpo grita lo que mis oídos no escuchan, grita lo que mis ojos no quieren ver.
Eres capaz de escucharte a tí mismo y sentir tu organismo que dice basta, eres capaz de respetar tus necesidades físicas y poner ese freno a aquellas emociones tóxicas?
Marisol Carcacha (de El Filtro de las Emociones)
Colaboró Nelda Fischer