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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoVia La Auténtica Defensa: Noticias de Campana

Vía http://www.laautenticadefensa.net - Edición del 10/feb/2019



Nueve equipos y decenas de jugadoras se disputan el torneo Pink, una verdadera revolución de la agenda deportiva y social de Campana. Diversión, competencia y superación en cada pelota dividida.

Son casi las seis y media de la tarde cuando Carolina Galiano hace un golazo: recibe de espaldas, se saca de encima a su marcadora con un giro y define cruzado abajo. La pelota entra en la famosa "ratonera" formada entre el palo y los guantes -en este caso el pie izquierdo- de la arquera rival. El gol es tan hermoso como anecdótico: el equipo que lo anotó, "Plan B", pierde de manera contundente contra "Es lo que hay", pero la hinchada no deja de festejarlo igual.

Es que si algo sobra en los sábados por la tarde en el complejo de canchas de fútbol La Barranca, además de camisetas sudadas y botines gastados, son las ganas de divertirse y alentar sin importar cuán malo sea el marcador. Desde hace un par de meses el complejo se llena de decenas de mujeres de distintas edades y barrios para disputar el torneo Pink, cuya organización ha consolidado el boom del fútbol femenino en la ciudad y creado un evento del que se habla en las oficinas, bares y redes sociales.

"Acá no es tanta la competencia, se juega más tranquila", asegura Marcela Sánchez, de "Es lo que hay", mientras se recupera de un golpe a un costado de la cancha. El conjunto verde amarelo es de lo mejor del campeonato, ha subido a lo más alto de la tabla y ayer despachaba a "Plan B", otro gran equipo, con facilidad. Sánchez reconoce que la mayoría son "chicas formadas futbolísticamente" provenientes de Campana y también de Zárate y Lima. Esa formación se nota en la cancha: terminarán imponiéndose 11 a 2.

"Es mentira que venís solo a disfrutar: una vez que tenés a otro equipo adelante, le vas a querer ganar", contrapone Federico Gásperi, fundador del campeonato, quien desde una mesita va anotando los goles, las tarjetas y preparando los sorteos que se realizan en los entretiempos. Ese ímpetu por superar al rival es lo que el fútbol femenino comparte con el masculino. ¿Qué lo diferencia? "Las mujeres se quejan y discuten como todos, pero lo hacen con respeto. El hombre quizás es más prepotente y lo dice de mala manera. Eso acá se evita", responde.

Las reglas del torneo Pink son idénticas a la de cualquier partido de fútbol 5: tiros libres directos, laterales con el pie y penales sin carrera. Se sale de la norma general el gol válido desde cualquier parte de la cancha. Por eso se patea bastante. Ayer una jugadora de "Las Panteras" venció la resistencia de la arquera de "De Taquito" con un remate apenas pasada la mitad de la cancha que se le escurrió entre las piernas.

"Mirá como me quedaron las rodillas", le dirá más tarde la guardameta vencida, Carolina Rotondo, a una compañera. En ambas tiene raspaduras y un poco de rojo sangre. "Acá tengo un huevo bárbaro", le indica a continuación, frotándose la tibia izquierda por encima de la canillera. Y, en medio de ese éxtasis post partido, hasta propone el título para esta nota: "Poné que después de estar una fecha libre, volvimos al triunfo".

"De Taquito" es un ejemplo de cómo el fútbol femenino ha trascendido clases y esferas para colarse en los más variados ámbitos. El conjunto fue armado por trabajadoras municipales del área de Comunicación, aunque hoy, debido a las bajas, es un remix de colegas, familiares y conocidas. "Invité a la mamá de la mejor amiga de mi hija, que nunca había jugado y lo hace re bien", ilustra Cecilia Novoa, otra de las jugadoras. Una invitación, a calzarse los cortos y salir a la cancha, sin titubeos de por medio. Otro combinado, "Hierros Campana", tiene su base en el Colegio de Abogados: varias de sus integrantes son parte o trabajan en esa institución.

"Vimos que había mercado, empezamos a buscar canchas, ideas y propuestas. Lo contacté a Nico (Conforti) para que me ayude y así se dio", señala Gásperi. Reconoce que armó el torneo "con pocas expectativas, sin saber que iba a pasar". Los últimos equipos los confirmó "a último momento". Terminaron siendo nueve, organizados en una liga que enfrenta todos contra todos y que concluirá en una definición por las copas de oro y plata en abril. Los equipos pagaron la inscripción y 500 pesos por partido. Y tienen otros gastos como director técnico y remeras, por lo que la mayoría son patrocinados por sponsors.

Parte de la competencia se juega fuera de la cancha, en las redes sociales, donde se multiplican las cuentas de Instagram de los equipos, se suben historias de los entrenamientos y partidos y hasta saludos personalizados de futbolistas profesionales. "Las Chimuelas" logró el aliento de Pablo Mouche y de Nicolás Blandi. Y "Las Ronaldas" de Caruso Lombardi. Mirar de reojo cuántos seguidores tiene cada cuenta o la repercusión de las publicaciones parece ser un partido aparte.

Pero cuando suena el silbato, la atención está en la pelota. La de las mujeres de botines que con garra disputan cada dividida, y la de los amigos, parejas y familias al borde del campo de juego. El mundo de pronto se ha reducido a un balón de cuero que para meterlo en el arco contrario necesita de mucho aliento. "Dale Sure", grita una suplente. "Vamos Cata", se escucha desde la tribuna de sillas plegables y mantitas en el suelo. Tampoco faltan los consejos, del clásico "¡cambiala, cam-biala!" para una delantera que va con la cabeza demasiado a gacha al "saquen la patita, no se hagan pegar al pedo" de una veterana futbolista que sabe que el partido ya está ganado.

Finalizada cada fecha se elige al combinado ideal y a la figura. Hay pintas de cerveza y una sesión de depilación como premios. Así nacen las estrellas: sin pelos, eso se quiere hacer creer, pero más que nada con un nombre que nadie puede obviar. Incluso si a veces no se lo recuerda. "Esa que está ahí la rompe, me tocó marcarla una banda de veces", confiesa Denise Maro, de "Las Panteras", en referencia a una rival de "De Taquito". Otra jugadora habla de Adriana Preiser, de "Hierros Campana", como una incorporación que le gustaría para su equipo. Y no pocas se resignan -y también cuestionan- la calidad de "Es lo que hay", que tiene integrantes acostumbradas a jugar en ligas de mayor roce.

"Hay chicas que hasta tienen representantes", revela Federico Gásperi. Si el torneo sigue creciendo, adelanta, el plan es dividirlo por categorías para garantizar el fair play.

El Pink reúne a mujeres de una infinidad de categorías, aunque permite una sola menor de 18 años en la cancha por equipo. A veces, la juventud es una ventaja. Otras, a la técnica no hay con qué darle. En "El Rejunte" la banda etaria es tan amplia que juegan una madre y su hija. Y en "Las Chimuelas" ayer eran pocas las que superaban los 25 años.

"Nunca jugué al fútbol, estos son mis primeros partidos, es de caradurez total", afirma Valeria Villanueva, integrante de "Las Ronaldas", antes de iniciar el precalentamiento para lo que será el último partido de la jornada. La jugadora de 39 años sintetiza de forma contundente la sensación dentro de la cancha: "Adrenalina total".

Para su fundador, los valioso del torneo Pink es "formar un equipo, mezclarte con chicas que no conocés, que tienen otra forma de vida, relacionarse, sociabilizar".

"A eso apunta el fútbol: a los valores y a hacer amigos", remarca Gásperi.

Es sábado por la tarde y un nuevo encuentro está por comenzar. Hundida la base de su circunferencia en el manchón central, la pelota espera el puntapié inicial. Se fijan las marcas, el árbitro alista su silbato y lo hace sonar. De inmediato, dos suplentes se eyectan de sus bancas y se aferran al alambrado. El aliento se enciende. Y todos en La Barranca juegan su partido.


Decenas de jugadoras disputan el torneo Pink, una verdadera revolución de la agenda deportiva y social de Campana.


A punto de patear, una jugadora de “Real Albañil" es bloqueada por dos de “Las Chimuelas"


El fútbol femenino se convirtió en una verdadera atracción.


El aliento desde fuera de la cancha de suplentes, amigos y familias es tan importante como los goles que se marcan adentro.


Las integrantes de “De Taquito" celebran su regreso al triunfo.

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