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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoVia La Auténtica Defensa: Noticias de Campana

Vía http://www.laautenticadefensa.net - Edición del 10/ene/2019



Hace cuatro años, Marco Dellacanonica decidió tomar la mochila para ir a Nueva Zelanda y empezar una nueva vida. "Dentro de la libertad hay límites, uno siempre sacrifica cosas", dice Marco Dellacanonica quien invita a sacarnos el miedo y animarnos a viajar.

"Si uno se quiere ir puede. Cuando me fui sabía que si no me gustaba podía volver a mi casa. ¿Qué es lo peor que puede pasar?" pregunta Marco Dellacanonica (22). Estamos hablando por video llamada de forma gratuita, uno de los beneficios de la globalización. Yo desde el calor húmedo del verano campanense y él desde el frío seco del invierno del sur de Nueva Zelanda.

Se fue de Campana hablando un inglés básico, rudimentario. Aunque al principio le costó soltarse, se dio cuenta que hablando era la mejor manera de aprender. "El idioma es secundario, no hay que preocuparse. De alguna forma te las arreglás", asegura.

Viajar a Nueva Zelanda todavía no era tan común como hoy y adquirir la visa de trabajo era un poco más fácil. El problema es que en la Argentina sólo entregan un total de a 1000 visas al año y el número de aplicantes en el último tiempo se disparó merced a la buena fama de la isla de Oceanía: sus paisajes paradisíacos, la apertura a los extranjeros y su alto estándar de vida.

Poner el cuerpo

"Tuve 14 trabajos diferentes desde que salí de casa. Algunos más cortos que otros, pero de todos aprendí algo. Estés estudiando o lavando platos, el tiempo es el mismo, aprendes diferentes cosas", dice Marco y sigue: "Vos podés ver una foto mía en un paisaje hermoso pero capaz que ese día estuve trabajando 14 horas. No es que estoy acá por la suerte. Para viajar a un lugar también hay que poner de uno".

Sobran los casos en los que le hablaron por consejos o ayuda para empezar a viajar a partir de las imágenes espectaculares que subía en las redes sociales. La gran mayoría abandonó ni bien se presentaba alguna traba o dificultad, mostrando que el miedo y la desidia son un freno de mano al deseo: "Creo que todo el mundo es más libre de lo que cree y que no todo depende de la plata. Te tomará un poco más de tiempo que a otro si no la tenés, pero muchas veces es una excusa. Siempre va a haber problemas y trabas", dice.

Hace varios inviernos lo contratan en la empresa de ski donde está actualmente: "Hay que trabajar bien, eso es clave para viajar. Si uno labura bien hay más chances de que lo quieran de vuelta. Si no, cosas buenas no te van a pasar. Laburar y viajar depende de la personalidad pero también de dónde lo haces. Si estás en Ecuador, por ejemplo, trabajás al día, no ahorrás. A mí me gusta tener un colchón por si pasa algo. Yo llegué a Nueva Zelanda con poca plata. La primera vez que cobré me quedaban 20 dólares en el banco… Lo bueno fue que nunca le pedí plata a mis viejos".

Puede sonar a cliché pero Marco vivió por experiencia propia el aprendizaje que dejan los viajes sobre uno mismo: "No es que tenés que viajar para conocerte, pero al estar expuesto a más situaciones, uno va resolviéndolas y dándose cuenta como es uno. Tal vez aprendés que te lo tomas de formas que no pensabas que lo ibas a hacer. No hay nada tan malo que te pueda pasar".

Libertad

Su elección de vida se sale del patrón establecido. Terminó la secundaria y no entró a una fábrica ni se insertó en una carrera, buscando una nueva vía donde pueda cumplir su sueño de conocer el mundo. El camino le dio una nueva perspectiva del tiempo, lejos de la ansiedad urbana que perpetúa el miedo a equivocarse: "No creo que el tiempo se pueda perder. Es imposible que pase sin que uno aprenda algo. Si te fuiste 6 meses y no te gustó viajar, aprendiste que algo no te gustó, te conociste más", señala con sabiduría.

Marco aconseja sacar seguro médico de viajes y planificar a futuro aunque todo esquema se pueda modificar. Tiene en claro que si un lugar o situación no le gusta, la decisión de seguir allí no queda más que en él: "Si uno está viajando tiene que ser libre de estar donde uno quiere. No significa que no tenga que sacrificar cosas, hay que ser realista. Dentro de la libertad hay límites, uno siempre sacrifica cosas. No hay que buscar una realidad donde no la hay".

No todas las experiencias salieron redondas. En su paso por Europa estuvo la mayor parte del tiempo en Andorra, un país muy chiquito que se ubica entre Francia y España del que casi no salió para recorrer el resto del continente, lo que es una cuenta pendiente: "Fui a hacer temporada de nieve. Siempre me moví en base a los deportes que me gustan y me habían dicho que había buena nieve y calidad de snowboard, que fue el primer deporte diferente que había hecho en el sur de Nueva Zelanda". Terminó haciendo jornadas laborales demasiado largas e intensas que no le dejaban resto para mucho más. Destinó su tiempo a ahorrar para poder viajar al sur asiático, donde la moneda europea valía: "Si hay un lugar que no disfruté sé que puedo volver, el país va a seguir ahí. Uno tiene que tener la cabeza en frío, es libre de decir lo que quiere pero no sirve si está desesperado. Tiene que tener prioridades".

Extraña la cultura Argentina, no conoció lugar donde se dé el calor humano que se da en nuestro país pero hoy en día pone en la balanza otras cosas que le da estar en lugares como Nueva Zelanda: "¿Cómo podes decir que no te gusta algo sino lo probaste? Estás en un Tupper. Uno tiene simplemente que ser feliz, porque no sólo es bueno para vos si no para la gente que esta alrededor tuyo. Si estás en un lugar y estás mal, capaz estás contagiando un montón de cosas malas alrededor. Uno no puede atarse tanto. Si uno siempre quiere lo mejor para el otro, el otro tiene que entender qué es lo mejor para uno", afirma.

Después de años de viajes en la espalda no encuentra ninguna fórmula secreta para poder animarse: "Es toda tan simple como planear, ahorrar y hacer. No hay tanta vuelta. Cuando uno es vueltero tiene que preguntarse si realmente lo quiere. Hay veces que uno busca la salida donde no está. También uno tiene que buscar y buscar, equivocarse y probar para saber lo que a uno le gusta. Todos no podemos estar seteados de la misma manera. Si hay otro que lo hace de otra forma hay que respetarlo", concluye.

Tal vez no quede más que ser feliz.


“Si uno quiere lo mejor para el otro, el otro tiene que entender qué es lo mejor para uno", dice.


MARCO TAMBIÉN ESTUVO EN ANDORRA, DONDE HIZO UNA DURA TEMPORADA DE NIEVE.

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