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Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoTema: Incendios en la ciudad de Campana y alrededores
27/mar/2012

Vía http://www.laautenticadefensa.net - Edición del 02/sep/2018




Jorge Bader

Es muy difícil hablar de ciudad cuando se está produciendo un incendio en la casa. Este es un momento, frente a la fuerte crisis que nos afecta, donde se pone el foco de atención en otras cuestiones más coyunturales y críticas. Pero quizás esto hace oportuno, reflexionar respecto de las cuestiones administrativas y reglamentarias que producen un freno al desarrollo y por ende aportan más crisis a la crisis.

Si las reglamentaciones y los procedimientos administrativos se flexibilizan y ofrecen un abanico de oportunidades es probable que el sector de la construcción se vea alentado a la inversión. El ladrillo se ha reflejado como un refugio cierto para la capitalización en momentos de crisis. El incremento patrimonial en activos físicos tiene una larga tradición en nuestra sociedad. Sobre todo si consideramos que las propiedades están dolarizadas.

Y más allá de las temporarias recesiones y frenos en las ventas en épocas de tembladeral financiero a la larga las propiedades recuperan su estatus y generan una plusvalía que garantiza la inversión.

La cuestión de la construcción está ligada directamente a las cuestiones reglamentarias y la celeridad administrativa para extender los permisos de obra. Y acá se producen al menos dos cuestiones críticas. Para la administración pública parece que no existe el componente inflacionario y la urgencia inversora para respaldar y defender los activos financieros en su proceso de reconversión a activos físicos. Cuando un señor decide presentar una propuesta de construcción para su aprobación en los entes públicos la urgencia por la preservación del poder adquisitivo de su dinero en un contexto financiero fluctuante se hace presente. Y allí es donde empieza la primera contraposición ya que la suma de requerimientos administrativos y la lentitud de los procesos de aprobación sacan del eje a cualquier inversor.

Por eso es necesario trabajar en dos frentes urgentes y que posibilitan la dinamización del sector. Uno es la revisión de reglamentaciones que hoy no tienen una defensa cierta en beneficio de la calidad urbana, y otra la reformulación de los mecanismos administrativos para el otorgamiento de los permisos de obra. Las alturas, las densidades, los factores de ocupación territorial y los requerimientos de cocheras son todos temas de una agenda necesaria, inmediata, imprescindible para dar un marco diferente al actual, en beneficio de la libertad operativa del individuo en la ocupación de su espacio físico. La segunda cuestión inminente es la modificación de los sistemas de aprobación de documentación técnica. El sistema que aplicamos para la revisión de documentación tiene tanta antigüedad como la vida misma.

Más allá de que se envíe un plano por vía digital la realidad es que siempre se termina en un escritorio con una persona física que tiene que mirar lo que se presenta. En este punto tenemos al menos dos cuellos de botella importantes. Al momento de hacer una presentación de expediente de obra se supone que quien lo presenta tiene la voluntad de ponerse a derecho, y que quien lo genera tiene la responsabilidad profesional de cumplir con las reglamentaciones vigentes. Si partimos del principio de la honestidad profesional, algo que parece tan obvio, tal como sucede en muchos municipios de la Argentina, con un simple visado previo de la documentación se extienden los permisos de obra y al menos el propietario de la obra en cuestión puede empezar con cierta celeridad a invertir y sentir al menos que en este contexto inflacionario algo puede defender sus recursos. Esto no significa que el proceso administrativo no siga y que finalmente si no se cumplimenta se pueda suspender la ejecución de la obra ante el incumplimiento, pero precisamente con esta premisa es con la cual se ejerce la necesaria presión para la terminación del trámite, ya sin la carga adicional de la angustia del propietario que llega al borde de la crisis emocional ante la dilación. Pero si pretendemos que la documentación cuente con la aprobación definitiva al momento de iniciar con el proceso edilicio tenemos un galimatías difícil de resolver porque allí entramos en una suma de idas y vueltas con requerimientos a veces contradictorios y a veces poco conducentes a los efectos de la cuestión propia de la obra. Por ejemplo la falta de algún certificado de cumplimentación de aportes preexistente poco tiene que ver con la cuestión de si un patio es reglamentario o no, y esta pequeñez administrativa puede tener suspendida la aprobación de un trámite por días y más días. Esta cuestión resulta un tema no menor al momento de enfrentar una crisis como la que nos toca y nos ha tocado en forma cíclica y recurrente en nuestra realidad socio económica. La construcción es un esfuerzo por sí. Sería interesante que de una vez por todas la administración pública comprendiera que es necesario ponerse al lado de la inversión edilicia y no enfrente como si la construcción fuera un enemigo a doblegar y no un beneficio a alentar.

La segunda cuestión tiene que ver con las reglamentaciones abstractas. Muchas de las cuestiones reglamentarias surgen de un consenso con las matrículas intervinientes en todo el ciclo proyectual y productivo. Muchas otras surgen en un escritorio por voluntad unilateral de un Codificador que acredita en ciertos casos poca experiencia en las lides privadas y la presión que se soporta con los comitentes desesperados por pegar rápidamente algún ladrillo para sentir que le ganan un peso a la inflación. Y en este punto es necesaria la concertación con todos los actores de esta película. La generación de reglamentaciones acordes a un verdadero plan urbano, la equidad en la aplicación y la fiscalización de esa aplicación, en todo el territorio del partido, deben ser un desafío a abordar de una vez por todas.

Si esto no es así vamos acarreando un balde de nafta para apagar este incendio.

Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015


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